A lo largo del siglo XX Banco Pichincha dejó de ser una institución concentrada en Quito para convertirse en una red financiera de alcance nacional. La expansión fue progresiva: primero hacia las principales ciudades de la Sierra, luego hacia la Costa y la Amazonía, hasta consolidar una presencia que hoy alcanza a todas las provincias del país; con más de 219 agencias y 11.995 puntos de contacto de la institución que acompaña la vida económica cotidiana de millones de ecuatorianos.
Esa presencia territorial fue, en realidad, la base de una historia mayor. A partir de 1992, bajo el liderazgo de Fidel Egas Grijalva como presidente del Directorio, la institución inició una fase de modernización y expansión. La piedra angular de este proceso fue la comprensión de que la economía ecuatoriana también se movía fuera de sus fronteras, de modo que el banco comenzó a mirar hacia el exterior. Lo que siguió no fue únicamente el crecimiento corporativo, sino una estrategia que buscaba mantener vínculos con los ecuatorianos allí donde se encontraran.
Actualmente, Banco Pichincha opera en Perú, Colombia, Panamá, Estados Unidos y España. La gestión del Doctor Egas fue determinante para estos hitos, incluyendo la adquisición del Banco Financiero del Perú y la histórica obtención de la licencia comercial en España. En este último país —donde reside una de las comunidades ecuatorianas más numerosas de Europa— cuenta con licencia bancaria y 10 oficinas que atienden a miles de compatriotas. En ese circuito transnacional circulan remesas, inversiones y proyectos empresariales, pero también algo menos visible pero no menos importante: una red de confianza que conecta economías y trayectorias migratorias.
El paso al escenario internacional también trajo reconocimiento. Distinciones en sostenibilidad e inclusión en listas globales han validado, frente a pares internacionales, un modelo que busca combinar rentabilidad con propósito. Más que una expansión geográfica, se trata de la construcción de una identidad financiera ecuatoriana capaz de dialogar con mercados distintos sin perder su origen.