En Telegram circulan muchos grupos que prometen ganancias rápidas y seguras, pero en realidad operan como esquemas Ponzi. Para atraer víctimas, muestran supuestos beneficios y entregan pequeñas ganancias iniciales para simular legitimidad. Ese dinero no proviene de inversiones reales, sino de los aportes de los nuevos miembros. Cuando deja de entrar gente o alguien intenta retirar una cantidad importante, el sistema se derrumba y los administradores desaparecen, bloquean a los usuarios o eliminan el canal.
Junto a esto, también abundan los grupos que ofrecen falsas oportunidades de inversión en criptomonedas. Presentan gráficos manipulados, cifras exageradas y “expertos” ficticios que aseguran tener estrategias infalibles de trading. Su objetivo es convencer a la víctima de depositar fondos en plataformas no reguladas o enviar criptoactivos a billeteras controladas por los estafadores. Una vez que reciben el dinero, dejan de responder o cierran el grupo sin explicación.
Falsas organizaciones benéficas
Los estafadores suelen crear grupos y mensajes que imitan a fundaciones reconocidas para solicitar donaciones “urgentes” o ayuda económica para causas humanitarias inventadas y generar presión emocional.
También es común que envíen enlaces que redirigen a formularios falsos donde piden datos personales o bancarios. Recuerda: una organización seria nunca te pedirá donaciones a cuentas personales ni te contactará por canales no verificados. Antes de aportar dinero, revisa siempre sus sitios y redes oficiales.
Estafas de phishing
El phishing es una de las estafas más usadas dentro de Telegram y se basa en enviar mensajes que incluyen enlaces creados para engañar al usuario y dirigirlo a sitios web diseñados para robar información personal o financiera. Estos mensajes suelen usar textos llamativos como supuestos descuentos, premios o avisos urgentes para provocar que la víctima haga clic sin analizarlo.
Si un mensaje te pide actuar rápido, proviene de un remitente desconocido o contiene errores evidentes, puede ser una señal de fraude. Antes de abrir cualquier enlace, verifica que la dirección sea correcta y que realmente corresponda a una fuente confiable.
Extorsión digital y amenazas financieras
Algunos estafadores utilizan esta red para enviar mensajes intimidatorios en los que aseguran tener acceso a información personal o legal, fotos privadas o datos financieros de la víctima. A partir de estas supuestas pruebas exigen pagos inmediatos para “no divulgar” la información o evitar consecuencias inventadas.
Si recibes un mensaje que usa el miedo o la urgencia para obligarte a pagar, es muy probable que se trate de una extorsión digital. No respondas, no envíes dinero y bloquea el contacto de inmediato.
Estafas románticas
En esta modalidad, los estafadores se acercan a la víctima simulando interés romántico o una amistad genuina. Suelen iniciar la conversación de manera amable, comparten detalles personales inventados y dedican tiempo a generar confianza. Una vez que establecen un vínculo emocional, comienzan a pedir favores económicos: desde ayuda para pagar un viaje, cubrir una urgencia médica o solucionar un supuesto problema familiar, hasta pequeños “préstamos” que prometen devolver pronto. En muchos casos, también intentan obtener fotos íntimas para después usarlas como forma de chantaje.
Sorteos y concursos falsos
Muchos canales de Telegram promocionan sorteos usando logotipos de marcas conocidas y mensajes muy llamativos, pero en realidad son falsos. Los usuarios suelen llegar a estos canales porque los agregan sin pedirlo, encuentran enlaces en redes sociales o reciben invitaciones reenviadas desde otros grupos e, incluso, a través de bots que envían mensajes masivos.
Una vez dentro, los administradores piden datos personales, “costos de envío” o pequeños depósitos para “asegurar el premio”, e incluso solicitan información sensible bajo la excusa de validar la participación. Recuerda, si no te has inscrito en ningún sorteo o te piden pagar para recibir un premio, es casi seguro que se trata de una estafa.
Préstamos rápidos o adelantos falsos de dinero
En esta plataforma abundan los grupos y cuentas que ofrecen préstamos inmediatos sin requisitos, sin historial crediticio y con aprobación “en minutos”. Cuando la persona muestra interés, los estafadores solicitan un pago adelantado por “gastos de gestión”, “activación del préstamo” o “verificación de identidad”, pero tras recibir el dinero desaparecen sin entregar nada.
Bots con inteligencia artificial para robar datos
En Telegram circulan bots que aparentan ofrecer servicios muy populares como generar fotos con IA, traducir textos automáticamente, descargar videos de redes sociales, entre otros. Sin embargo, muchos están diseñados para obtener información personal o financiera.
Al interactuar, estos bots pueden pedir permisos excesivos, solicitar datos sensibles, redirigir a páginas fraudulentas o intentar instalar archivos maliciosos. Recuerda, si un bot te pide información privada o permisos que no tienen sentido, probablemente es una trampa.
Cuentas robadas usadas para engañar contactos
En esta plataforma también es común el robo de cuentas. Una vez que los estafadores obtienen acceso, pueden ingresar a la versión de escritorio y exportar tu lista de contactos, datos personales, historial de chat e incluso archivos almacenados, como documentos escaneados guardados en “Favoritos”.
Adicionalmente los delincuentes también escriben a tus amigos y familiares para pedir dinero urgente, enviar enlaces peligrosos o inventar situaciones de emergencia que obligan a actuar rápido. En algunos casos, incluso te llaman para exigir un pago a cambio de devolverte la cuenta.
Encuestas o formularios falsos que roban información personal
En Telegram también circulan encuestas y formularios que prometen premios, descuentos o beneficios exclusivos, pero cuyo único objetivo es obtener datos personales. Suelen presentarse como estudios de marcas conocidas, verificaciones de seguridad o “actualizaciones de cuenta”.
Una vez que la víctima completa el formulario, los estafadores pueden acceder a nombres, números de identificación, correos electrónicos, teléfonos e, incluso, información bancaria.